
astronomia
sábado, 24 de marzo de 2012
viernes, 20 de enero de 2012
sábado, 12 de marzo de 2011
La era del negocio espacial
Tras la muerte de los transbordadores, una nave privada llevará por primera vez a científicos al espacio y los vuelos turísticos serán más y más frecuentes

VIRGINIA GALACTIC.Simulación de vuelo del vehículo suborbital SpaceShip Two que protagonizará los primeros viajes turísticos al espacio El pasado miércoles, el veterano transbordador Discovery de la NASA aterrizaba en la base Cabo Cañaveral del Centro Espacial Kennedy, en Florida, después de su último viaje. Su llegada fue anunciada como el principio del fin de la era de los transbordadores, que concluirá definitivamente el 28 de junio con el lanzamiento del Atlantis, el último gran «elefante» de la agencia espacial norteamericana. Como en una paradoja del destino, tan solo unos días antes de que el Discovery tocara tierra, otra nave, ésta de la compañía aeroespacial Virgin Galactic, había partido del mismo lugar en un vuelo de prueba. El avión suborbital SpaceShipTwo, conocido como VSS Enterprise, abrirá, con toda seguridad, una etapa muy diferente en la historia de la investigación del cosmos, ya que será el primero perteneciente a una empresa privada que lleve científicos al espacio. Sucederá en 2013. Antes, posiblemente a principios de 2012, comenzará sus vuelos turísticos, un capricho para ricos por el que compiten un amplio ramillete de compañías.
La explotación del cosmos ya se ha confirmado como un negocio. De hecho, la participación de las empresas privadas puede ser la única vía de escape para las agencias espaciales gubernamentales, ahogadas por la falta de fondos y con algunas de sus misiones planetarias pendientes de un hilo. Un grupo de expertos, entre ellos varios astronautas y altos cargos de la NASA, pedía a principios de este mismo mes en una carta abierta al Congreso de EE.UU. que apoyara los vuelos espaciales comerciales. Esto permitiría que naves privadas todavía por construir transportaran a los astronautas a la ISS. Mientras, la NASA tendría tiempo para proyectar un cohete que pudiera llevar al ser humano más lejos, hasta un asteroide o, incluso, hasta Marte. Barack Obama ya ha otorgado 1.600 millones de dólares a empresas privadas para el desarrollo de nuevos vehículos espaciales durante los próximo cinco años, aunque los más críticos han expresado su preocupación por las cuestiones de seguridad.
Virgin Galactic, la compañía del millonario británico Richard Branson, es la gran aventajada en esta carrera de larga distancia. Ha fabricado una nueva generación de naves cuyo propósito original era transportar turistas a unos 100 kilómetros sobre la superficie de la Tierra. Pero ahora ha abierto el filón. La compañía ha llegado a un acuerdo con el centro de investigación Southwest Research Institute (SwRI) de Colorado para que su nave, la SpaceShipTwo, no mucho mayor que un jet privado y con plazas para seis pasajeros y dos pilotos, sea ocupada por varios científicos. El objetivo es poder realizar experimentos en ingravidez relacionados con la formación de los planetas, los orígenes del Sistema Solar o la biología.
El viaje espacial, previsto para 2013, será el primero privado de carácter científico que se se haya realizado jamás. Seguramente, le sucederán muchos más, ya que este tipo de aviones permiten realizar investigaciones que no pueden llevarse a cabo en tierra.
Vuelo de placer
Además de la aventura científica, Virgin Galactic prosigue con su intención de ser la primera empresa comercial de turismo espacial, logro que intentará cumplir a principios de 2012, según afirma a este periódico Bru&Bru, agencia de viajes acreditada por la compañía para reservar los pasajes en España. Virgin Galactic ya ha ingresado 68 millones de dólares de unos 380 clientes que han reservado su asiento por 200.000 dólares (unos 144.000 euros). En el viaje, que dura cuatro horas y media, podrán ver la curvatura de la Tierra y experimentar la ingravidez durante cinco minutos antes de regresar al flamante aeropuerto de Spaceport, en Nuevo México, diseñado por Norman Foster y cuya primera pista fue inaugurada en octubre de 2010.
La de Branson no es la única empresa dispuesta a acercarnos a las estrellas. Entre sus competidoras se encuentra Blue Origin, del fundador de Amazon, Jeff Bezos, que también ha mostrado interés por los vuelos científicos. Otra de ellas es Space X, curiosamente también de un grande de internet, Elon Musk, creador del sistema de pagos online Paypal. Uno de sus prototipos, el Falcon 9, puede alcanzar la órbita baja de la Tierra, por lo que podría servir de carguero para transportar mercancías hasta la estación espacial.
El vehículo suborbital de Xcor también podría despegar en 2012 y la compañía Space Adventures, que en 2001 puso en órbita a Dennis Tito, el primer turista espacial, proyecta una nave con el gigante Boeing. Precisamente, Space Advertures prevé retomar sus vuelos a la Estación Espacial Internacional en 2013 tras llegar a un acuerdo con la agencia espacial rusa, Roscosmos. Aunque aún no se han desvelado los precios, es de esperar que sean de vértigo. La agencia también prevé acercar a sus clientes a la Luna en 2020.
«Seré el primer astronauta diabético»
Quiso ser piloto de aviones y no le dejaron por su diabetes. Ahora Josu Feijoo, un montañero que ignora los límites de su enfermedad —ha hecho cumbre en el Everest y otros «ochomiles»— tiene el billete 144 para saltar al espacio. Ya ha superado todas las pruebas y está a punto de lanzarse a su nueva aventura. Será uno de los turistas espaciales que volarán en la nave «Enterprise» con la compañía Virgin. Aunque él prefiere autocalificarse de otra forma: «Seré el primer astronauta diabético». Su viaje permitirá saber cómo se comportan la insulina y la glucosa en microgravedad. Durante las cuatro horas y media que dure el trayecto se hará controles en sangre y transmitirá los resultados. Pero, sobre todo, su propósito es otro: «Quiero que los chavales con diabetes sepan que su enfermedad no es una barrera para hacer lo que se propongan. Lo mío no es un capricho de ricos». Feijoo viajará en la misma nave que Ana Bru, dueña de la agencia de viajes Bru&Bru. Antes lo hará el lotero de Sort, el primer turista espacial español.
Asignatura: EES.
Alumno: Pedro Jose Contreras Urbina
Fuente: http://www.abc.es/20110312/ciencia/abcp-negocio-espacial-20110312.html

VIRGINIA GALACTIC.Simulación de vuelo del vehículo suborbital SpaceShip Two que protagonizará los primeros viajes turísticos al espacio El pasado miércoles, el veterano transbordador Discovery de la NASA aterrizaba en la base Cabo Cañaveral del Centro Espacial Kennedy, en Florida, después de su último viaje. Su llegada fue anunciada como el principio del fin de la era de los transbordadores, que concluirá definitivamente el 28 de junio con el lanzamiento del Atlantis, el último gran «elefante» de la agencia espacial norteamericana. Como en una paradoja del destino, tan solo unos días antes de que el Discovery tocara tierra, otra nave, ésta de la compañía aeroespacial Virgin Galactic, había partido del mismo lugar en un vuelo de prueba. El avión suborbital SpaceShipTwo, conocido como VSS Enterprise, abrirá, con toda seguridad, una etapa muy diferente en la historia de la investigación del cosmos, ya que será el primero perteneciente a una empresa privada que lleve científicos al espacio. Sucederá en 2013. Antes, posiblemente a principios de 2012, comenzará sus vuelos turísticos, un capricho para ricos por el que compiten un amplio ramillete de compañías.
La explotación del cosmos ya se ha confirmado como un negocio. De hecho, la participación de las empresas privadas puede ser la única vía de escape para las agencias espaciales gubernamentales, ahogadas por la falta de fondos y con algunas de sus misiones planetarias pendientes de un hilo. Un grupo de expertos, entre ellos varios astronautas y altos cargos de la NASA, pedía a principios de este mismo mes en una carta abierta al Congreso de EE.UU. que apoyara los vuelos espaciales comerciales. Esto permitiría que naves privadas todavía por construir transportaran a los astronautas a la ISS. Mientras, la NASA tendría tiempo para proyectar un cohete que pudiera llevar al ser humano más lejos, hasta un asteroide o, incluso, hasta Marte. Barack Obama ya ha otorgado 1.600 millones de dólares a empresas privadas para el desarrollo de nuevos vehículos espaciales durante los próximo cinco años, aunque los más críticos han expresado su preocupación por las cuestiones de seguridad.
Virgin Galactic, la compañía del millonario británico Richard Branson, es la gran aventajada en esta carrera de larga distancia. Ha fabricado una nueva generación de naves cuyo propósito original era transportar turistas a unos 100 kilómetros sobre la superficie de la Tierra. Pero ahora ha abierto el filón. La compañía ha llegado a un acuerdo con el centro de investigación Southwest Research Institute (SwRI) de Colorado para que su nave, la SpaceShipTwo, no mucho mayor que un jet privado y con plazas para seis pasajeros y dos pilotos, sea ocupada por varios científicos. El objetivo es poder realizar experimentos en ingravidez relacionados con la formación de los planetas, los orígenes del Sistema Solar o la biología.
El viaje espacial, previsto para 2013, será el primero privado de carácter científico que se se haya realizado jamás. Seguramente, le sucederán muchos más, ya que este tipo de aviones permiten realizar investigaciones que no pueden llevarse a cabo en tierra.
Vuelo de placer
Además de la aventura científica, Virgin Galactic prosigue con su intención de ser la primera empresa comercial de turismo espacial, logro que intentará cumplir a principios de 2012, según afirma a este periódico Bru&Bru, agencia de viajes acreditada por la compañía para reservar los pasajes en España. Virgin Galactic ya ha ingresado 68 millones de dólares de unos 380 clientes que han reservado su asiento por 200.000 dólares (unos 144.000 euros). En el viaje, que dura cuatro horas y media, podrán ver la curvatura de la Tierra y experimentar la ingravidez durante cinco minutos antes de regresar al flamante aeropuerto de Spaceport, en Nuevo México, diseñado por Norman Foster y cuya primera pista fue inaugurada en octubre de 2010.
La de Branson no es la única empresa dispuesta a acercarnos a las estrellas. Entre sus competidoras se encuentra Blue Origin, del fundador de Amazon, Jeff Bezos, que también ha mostrado interés por los vuelos científicos. Otra de ellas es Space X, curiosamente también de un grande de internet, Elon Musk, creador del sistema de pagos online Paypal. Uno de sus prototipos, el Falcon 9, puede alcanzar la órbita baja de la Tierra, por lo que podría servir de carguero para transportar mercancías hasta la estación espacial.
El vehículo suborbital de Xcor también podría despegar en 2012 y la compañía Space Adventures, que en 2001 puso en órbita a Dennis Tito, el primer turista espacial, proyecta una nave con el gigante Boeing. Precisamente, Space Advertures prevé retomar sus vuelos a la Estación Espacial Internacional en 2013 tras llegar a un acuerdo con la agencia espacial rusa, Roscosmos. Aunque aún no se han desvelado los precios, es de esperar que sean de vértigo. La agencia también prevé acercar a sus clientes a la Luna en 2020.
«Seré el primer astronauta diabético»
Quiso ser piloto de aviones y no le dejaron por su diabetes. Ahora Josu Feijoo, un montañero que ignora los límites de su enfermedad —ha hecho cumbre en el Everest y otros «ochomiles»— tiene el billete 144 para saltar al espacio. Ya ha superado todas las pruebas y está a punto de lanzarse a su nueva aventura. Será uno de los turistas espaciales que volarán en la nave «Enterprise» con la compañía Virgin. Aunque él prefiere autocalificarse de otra forma: «Seré el primer astronauta diabético». Su viaje permitirá saber cómo se comportan la insulina y la glucosa en microgravedad. Durante las cuatro horas y media que dure el trayecto se hará controles en sangre y transmitirá los resultados. Pero, sobre todo, su propósito es otro: «Quiero que los chavales con diabetes sepan que su enfermedad no es una barrera para hacer lo que se propongan. Lo mío no es un capricho de ricos». Feijoo viajará en la misma nave que Ana Bru, dueña de la agencia de viajes Bru&Bru. Antes lo hará el lotero de Sort, el primer turista espacial español.
Asignatura: EES.
Alumno: Pedro Jose Contreras Urbina
Fuente: http://www.abc.es/20110312/ciencia/abcp-negocio-espacial-20110312.html
El Discovery sale a la venta: Casi 21 millones de euros por 78 toneladas de chatarra espacial

28,8 millones de dólares, ó 20,7 millones de euros. Ése es el precio que la NASA va a cobrar al museo que se quede con el transbordador espacial Discovery, que el miércoles terminó su viaje número 39 al espacio, el último que realizará la nave. En realidad, la cantidad que pide la agencia espacial estadounidense es cero dólares. Los 20,7 millones de euros son el coste de las operaciones de limpieza de los componentes tóxicos—particularmente, restos de combustible—de la nave, que durarán 9 meses. A partir de ese momento, el transbordador, que pesa alrededor de 78 toneladas, quedará a disposición de quien lo quiera.
Y ése es un importante motivo de controversia. Porque, por ahora, al menos cinco museos lo quieren, según 'The New York Times'. Entre ellos están el Museo de la NASA en Houston (Texas), que ha lanzado una página web reclamando "que el transbordador vuelva a casa", o el de la Aviación en Seattle, que proclama sus derechos basándose en que el avión espacial fue parcialmente construido en las fábricas de Boeing en esa ciudad y que ha llegado al extremo de empezar a construir una nave para colocar en ella al Discovery, pese a que no tiene ninguna garantía de que lo recibirá.
Otro museo que quiere el transbordador es el del Aire y el Espacio de Nueva York, que resultará conocido para los turistas que visitan esa ciudad porque su sede principal es el portaviones Intrepid, anclado en Manhattan, y en cuya cubierta puede verse una impresionante colección de aparatos, incluyendo al mítico avión-espía SR-71. Este último centro ha lanzado incluso una campaña de recogida de firmas online para que esa nave—o alguna de sus dos gemelas, el Atlantis y el Endeavour— acaben en la ciudad de los rascacielos.
Competición entre museos
Algún museo ha ido todavía más lejos, y ha empezado a construir la instalación en la que el Discovery estará expuesto, a pesar de que no hay ninguna certeza de que acabe allí. Ése es el caso del Museo de la Fuerza Aérea, en Dayton, en Ohio, la ciudad en cuya gigantesca base aérea que se firmó el acuerdo de paz que acabó con la Guerra de Bosnia y en la que nació el pionero de la Aviación Orville Wright. Ese Museo ya ha recibido 10 millones de euros del Gobierno de Obama para recibir al transbordador.
Pero, si la Casa Blanca parece apostar por Dayton, el Congreso ha decidido que el avión espacial debe jubilarse en el Smithsonian de Washington. Y para ello ya ha anunciado que pagará, con una dotación presupuestaria extra, los 20,7 millones de euros de limpieza del Discovery. Entretanto, la NASA también tiene su apuesta: el Centro Espacial Kennedy, junto a la rampa de lanzamiento desde la que el Discovery ha realizado sus 39 misiones.
Quien no se lleve al Discovery todavía podrá optar a otros dos transbordadores: el Endeavour, que realizará su último viaje (el número 25) el mes que viene, y el Atlantis, que saldrá al espacio, sin todo ocurre como está previsto, en julio. Con ese viaje, Estados Unidos cerrará el capítulo de los aviones espaciales conocidos como 'transbordadores' ('shuttle', una palabra que se utiliza para un vehículo que realiza de forma regular un trayecto), un programa marcado por los problemas técnicos y por la pérdida en accidente de dos de las cinco naves de la flota, el Challenger, en 1986, y el Columbia, en 2003.
Asignatura: EES.
Alumno: Pedro Jose Contreras Urbina
Fuente: http://www.elmundo.es/elmundo/2011/03/10/ciencia/1299788629.html
Y ése es un importante motivo de controversia. Porque, por ahora, al menos cinco museos lo quieren, según 'The New York Times'. Entre ellos están el Museo de la NASA en Houston (Texas), que ha lanzado una página web reclamando "que el transbordador vuelva a casa", o el de la Aviación en Seattle, que proclama sus derechos basándose en que el avión espacial fue parcialmente construido en las fábricas de Boeing en esa ciudad y que ha llegado al extremo de empezar a construir una nave para colocar en ella al Discovery, pese a que no tiene ninguna garantía de que lo recibirá.
Otro museo que quiere el transbordador es el del Aire y el Espacio de Nueva York, que resultará conocido para los turistas que visitan esa ciudad porque su sede principal es el portaviones Intrepid, anclado en Manhattan, y en cuya cubierta puede verse una impresionante colección de aparatos, incluyendo al mítico avión-espía SR-71. Este último centro ha lanzado incluso una campaña de recogida de firmas online para que esa nave—o alguna de sus dos gemelas, el Atlantis y el Endeavour— acaben en la ciudad de los rascacielos.
Competición entre museos
Algún museo ha ido todavía más lejos, y ha empezado a construir la instalación en la que el Discovery estará expuesto, a pesar de que no hay ninguna certeza de que acabe allí. Ése es el caso del Museo de la Fuerza Aérea, en Dayton, en Ohio, la ciudad en cuya gigantesca base aérea que se firmó el acuerdo de paz que acabó con la Guerra de Bosnia y en la que nació el pionero de la Aviación Orville Wright. Ese Museo ya ha recibido 10 millones de euros del Gobierno de Obama para recibir al transbordador.
Pero, si la Casa Blanca parece apostar por Dayton, el Congreso ha decidido que el avión espacial debe jubilarse en el Smithsonian de Washington. Y para ello ya ha anunciado que pagará, con una dotación presupuestaria extra, los 20,7 millones de euros de limpieza del Discovery. Entretanto, la NASA también tiene su apuesta: el Centro Espacial Kennedy, junto a la rampa de lanzamiento desde la que el Discovery ha realizado sus 39 misiones.
Quien no se lleve al Discovery todavía podrá optar a otros dos transbordadores: el Endeavour, que realizará su último viaje (el número 25) el mes que viene, y el Atlantis, que saldrá al espacio, sin todo ocurre como está previsto, en julio. Con ese viaje, Estados Unidos cerrará el capítulo de los aviones espaciales conocidos como 'transbordadores' ('shuttle', una palabra que se utiliza para un vehículo que realiza de forma regular un trayecto), un programa marcado por los problemas técnicos y por la pérdida en accidente de dos de las cinco naves de la flota, el Challenger, en 1986, y el Columbia, en 2003.
Asignatura: EES.
Alumno: Pedro Jose Contreras Urbina
Fuente: http://www.elmundo.es/elmundo/2011/03/10/ciencia/1299788629.html
El terremoto de Japón puede haber desplazado el eje de la Tierra 10 centímetros

El devastador terremoto de 8,8 grados de magnitud en la escala de Richter que sacudió hoy Japón puede haber desplazado casi 10 centímetros el eje de rotación de la Tierra, según un estudio preliminar del Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología de Italia (INGV).
El INGV, que desde 1999 ha estudiado los numerosos fenómenos sísmicos registrados en Italia, como el devastador terremoto de la región de Los Abruzos del 6 de abril de 2009, explica en una nota que el impacto del seísmo de Japón sobre el eje de la Tierra puede ser el segundo mayor del que se tiene constancia.
"El impacto de este suceso sobre el eje de rotación ha sido mucho mayor que el del gran terremoto de Sumatra de 2004 y probablemente es el segundo mayor, sólo por detrás del terremoto de Chile de 1960", reza el comunicado.
Entre 200 y 300 personas han muerto en la provincia japonesa de Miyagi (este) a causa del tsunami provocado por el seísmo de Japón, que ha causado además, al menos, otros 89 víctimas y 349 desaparecidos en todo el territorio nipón.
Se teme que la cifra de muertos se eleve a medida que avanza el recuento, ya que hay edificios destruidos en varias zonas y en algunos lugares el tsunami hizo que las aguas se adentraran hasta cinco kilómetros en el interior.
Asignatura: EES.
Alumno: Pedro Jose Contreras Urbina
Fuente: http://www.elmundo.es/elmundo/2011/03/11/ciencia/1299857064.html
El INGV, que desde 1999 ha estudiado los numerosos fenómenos sísmicos registrados en Italia, como el devastador terremoto de la región de Los Abruzos del 6 de abril de 2009, explica en una nota que el impacto del seísmo de Japón sobre el eje de la Tierra puede ser el segundo mayor del que se tiene constancia.
"El impacto de este suceso sobre el eje de rotación ha sido mucho mayor que el del gran terremoto de Sumatra de 2004 y probablemente es el segundo mayor, sólo por detrás del terremoto de Chile de 1960", reza el comunicado.
Entre 200 y 300 personas han muerto en la provincia japonesa de Miyagi (este) a causa del tsunami provocado por el seísmo de Japón, que ha causado además, al menos, otros 89 víctimas y 349 desaparecidos en todo el territorio nipón.
Se teme que la cifra de muertos se eleve a medida que avanza el recuento, ya que hay edificios destruidos en varias zonas y en algunos lugares el tsunami hizo que las aguas se adentraran hasta cinco kilómetros en el interior.
Asignatura: EES.
Alumno: Pedro Jose Contreras Urbina
Fuente: http://www.elmundo.es/elmundo/2011/03/11/ciencia/1299857064.html
El Discovery toca tierra y concluye 26 años al servicio de la NASA
Tras 39 misiones espaciales

El ‘Discovery’ en la pista de aterrizaje. Gary Rothstein/AP

El Discovery toca tierra. Descanso merecido desde ya. Ap
Efe Washington
El ‘Discovery’ aterrizó hoy en el Centro Espacial Kennedy de la NASA en Florida poniendo punto y final a la misión STS-133, la última de su historia.
El ‘Discovery’, con sus seis tripulantes a bordo, tocó tierra a las 17.57 hora peninsular española tal y como estaba previsto, en un soleado día que marca el principio del fin de la era de los transbordadores.
“Gran trabajo y gran aterrizaje” dijo el centro de control de Houston al comandante de la expedición Steve Lindsey, que agradeció el apoyo del equipo en tierra y a la NASA “que nos ha dado este gran vehículo que concluye hoy su última misión”.
A bordo volvieron el comandante de la misión, Steve Lindsey, el piloto Eric Boe y los especialistas Alvin Drew, Steve Bowen, Michael Barratt y Nicole Stott.
Los astronautas tendrán que pasar ahora un reconocimiento médico y está previsto que el director de la NASA Charles Bolden ofrezca una rueda de prensa a las 19h aproximadamente.
La última misión
El ‘Discovery’ partió el pasado 24 de febrero para llevar a la Estación Espacial Internacional (ISS) piezas de repuesto, el Módulo Permanente Multiuso ‘Leonardo’ y una plataforma externa para almacenar carga.
En sus bodegas llevó además un tripulante extra: el androide Robonaut 2 (R2) el primer robot de la historia espacial, y que se quedó con la tripulación permanente de la estación.
R2 permanecerá como un tripulante más de la Estación Espacial, donde los ingenieros podrán probar sus habilidades y estudiar si más adelante podrá salir al exterior para ayudar en las labores de mantenimiento o en otros trabajos científicos.
Esta última misión del ‘Discovery’ incluyó dos salidas extravehiculares en la que los astronautas Bowen y Drew realizaron trabajos de mantenimiento e instalaron nuevos componentes como una cámara del sistema robótico canadiense Dextre.
Adiós al ‘Discovery’
El ‘Discovery’ es el tercer transbordador espacial que se sumó a la flota de cinco orbitadores que la NASA ha empleado durante treinta años para sus misiones tripuladas.
Su construcción comenzó el 27 de agosto de 1979 y cuatro años más tarde fue presentado en sociedad en la planta de ensamblaje de Palmdale (California), antes de su primer viaje al espacio el 30 de agosto de 1984.
Éste ha sido su viaje 39 y en total, a lo largo de su carrera, ha pasado 365 días en órbita y ha recogido más de 238 millones de kilómetros.
La vuelta del ‘Discovery’ marcará el principio del fin de la era de los transbordadores que serán retirados por la NASA este año.
El final de los transbordadores
El programa de los transbordadores inició su andadura en 1981 con el lanzamiento del Columbia al que le siguieron el Challenger (1982), el Discovery (1983), más tarde el Atlantis (1985) y el Endeavour (1991).
Dos de ellos, el ‘Challenger’ y el ‘Columbia’, sufrieron sendos accidentes que escribieron dos de las páginas negras de la historia de la NASA.
El primero explotó en enero de 1986 poco después de despegar y el ‘Columbia’ se desintegró en febrero de 2003 cuando reingresaba a la atmósfera después de una exitosa misión. En ambos accidentes fallecieron los siete tripulantes.
La NASA tiene previsto dos viajes más al complejo espacial antes de concluir, después de treinta años de servicio, su programa de transbordadores.
El Endeavour partirá el 19 de abril con el Espectrómetro Magnético Alpha (AMS), que tendrá un coste de 2.000 millones de dólares, y el Atlantis el 28 de junio.
El Museo Nacional del Aire y el Espacio ha estado negociando con la NASA para que el ‘Discovery’ y otros objetos del programa de transbordadores espaciales sean expuestos en sus instalaciones, aunque la agencia espacial no ha anunciado su decisión.
Asignatura: EES.
Alumno: Pedro Jose Contreras Urbina
Fuente: http://www.elmundo.es/elmundo/2011/03/09/ciencia/1299692868.html

El ‘Discovery’ en la pista de aterrizaje. Gary Rothstein/AP

El Discovery toca tierra. Descanso merecido desde ya. Ap
Efe Washington
El ‘Discovery’ aterrizó hoy en el Centro Espacial Kennedy de la NASA en Florida poniendo punto y final a la misión STS-133, la última de su historia.
El ‘Discovery’, con sus seis tripulantes a bordo, tocó tierra a las 17.57 hora peninsular española tal y como estaba previsto, en un soleado día que marca el principio del fin de la era de los transbordadores.
“Gran trabajo y gran aterrizaje” dijo el centro de control de Houston al comandante de la expedición Steve Lindsey, que agradeció el apoyo del equipo en tierra y a la NASA “que nos ha dado este gran vehículo que concluye hoy su última misión”.
A bordo volvieron el comandante de la misión, Steve Lindsey, el piloto Eric Boe y los especialistas Alvin Drew, Steve Bowen, Michael Barratt y Nicole Stott.
Los astronautas tendrán que pasar ahora un reconocimiento médico y está previsto que el director de la NASA Charles Bolden ofrezca una rueda de prensa a las 19h aproximadamente.
La última misión
El ‘Discovery’ partió el pasado 24 de febrero para llevar a la Estación Espacial Internacional (ISS) piezas de repuesto, el Módulo Permanente Multiuso ‘Leonardo’ y una plataforma externa para almacenar carga.
En sus bodegas llevó además un tripulante extra: el androide Robonaut 2 (R2) el primer robot de la historia espacial, y que se quedó con la tripulación permanente de la estación.
R2 permanecerá como un tripulante más de la Estación Espacial, donde los ingenieros podrán probar sus habilidades y estudiar si más adelante podrá salir al exterior para ayudar en las labores de mantenimiento o en otros trabajos científicos.
Esta última misión del ‘Discovery’ incluyó dos salidas extravehiculares en la que los astronautas Bowen y Drew realizaron trabajos de mantenimiento e instalaron nuevos componentes como una cámara del sistema robótico canadiense Dextre.
Adiós al ‘Discovery’
El ‘Discovery’ es el tercer transbordador espacial que se sumó a la flota de cinco orbitadores que la NASA ha empleado durante treinta años para sus misiones tripuladas.
Su construcción comenzó el 27 de agosto de 1979 y cuatro años más tarde fue presentado en sociedad en la planta de ensamblaje de Palmdale (California), antes de su primer viaje al espacio el 30 de agosto de 1984.
Éste ha sido su viaje 39 y en total, a lo largo de su carrera, ha pasado 365 días en órbita y ha recogido más de 238 millones de kilómetros.
La vuelta del ‘Discovery’ marcará el principio del fin de la era de los transbordadores que serán retirados por la NASA este año.
El final de los transbordadores
El programa de los transbordadores inició su andadura en 1981 con el lanzamiento del Columbia al que le siguieron el Challenger (1982), el Discovery (1983), más tarde el Atlantis (1985) y el Endeavour (1991).
Dos de ellos, el ‘Challenger’ y el ‘Columbia’, sufrieron sendos accidentes que escribieron dos de las páginas negras de la historia de la NASA.
El primero explotó en enero de 1986 poco después de despegar y el ‘Columbia’ se desintegró en febrero de 2003 cuando reingresaba a la atmósfera después de una exitosa misión. En ambos accidentes fallecieron los siete tripulantes.
La NASA tiene previsto dos viajes más al complejo espacial antes de concluir, después de treinta años de servicio, su programa de transbordadores.
El Endeavour partirá el 19 de abril con el Espectrómetro Magnético Alpha (AMS), que tendrá un coste de 2.000 millones de dólares, y el Atlantis el 28 de junio.
El Museo Nacional del Aire y el Espacio ha estado negociando con la NASA para que el ‘Discovery’ y otros objetos del programa de transbordadores espaciales sean expuestos en sus instalaciones, aunque la agencia espacial no ha anunciado su decisión.
Asignatura: EES.
Alumno: Pedro Jose Contreras Urbina
Fuente: http://www.elmundo.es/elmundo/2011/03/09/ciencia/1299692868.html
Las «buckybolas», posible origen de la vida, aparecen en abundancia en el espacio
Estas moléculas de carbono han sido descubiertas en zonas del espacio donde jamás se las hubiera imaginado 
j. de jorge / madrid
Día 03/03/2011 - 20.05hComentarios
IAC.Recreación artística de las «buckybolas» alrededor de la estrella R Coronae Borealis rica en hidrógeno El telescopio Spitzer de la NASA descubrió el pasado julio en una nebulosa planetaria unas extrañas bolas espaciales llamadas «buckybolas», unas moléculas de carbono con forma de balón de fútbol nunca antes vistas en el espacio y que algunos científicos creen que podrían haber llevado la vida a la Tierra. Poco después, los investigadores descubrieron que el hallazgo no era tan extraordinario, y que estas esferas se encontraban en distintas zonas de la Vía Láctea y cerca de otra galaxia cercana, lugares donde jamás se creía que podrían ser encontradas. Ahora, una nueva investigación viene a confirmar que las diminutas bolas son mucho más comunes en el espacio de lo que se creía. En efecto, no solo aparecen en raros ambientes pobres en hidrógeno, como se ha especulado durante décadas, sino también en los que son ricos en este elemento. El estudio aparece publicado en la revista Astrophysical Journal.
Las «buckybolas», también llamadas fullerenos, son moléculas que constan de 60 átomos de carbono unidos. Su nombre se debe a su parecido a las cúpulas geodésicas del arquitecto Buckminster Fuler, como las que se encuentran en la entrada del parque temático Epcot de Disney, en Orlando, Florida (EE.UU.). Fueron descubiertas por primera vez en un laboratorio hace 25 años y son muy comunes en el hollín de las velas y en las capas de rocas y meteoritos. El pasado julio se confirmó su existencia en el espacio.
Comunes y abundantes
Ahora, investigadores del Observatorio McDonald de la Universidad de Texas en Austin muestran que la presencia de estas diminutas esferas en el espacio es de lo más común. Los fullerenos «no solo aparecen en ambientes muy pobres en hidrógeno, como antes se pensaba, sino que también existen en ambientes muy ricos» en este elemento, explica David L. Lambert, responsable de la investigación. Hasta hace bien poco, se creía que el hidrógeno inhibía la formación de las «buckybolas», ya que contaminaría el carbono provocando que se formasen cadenas y otras estructuras en lugar de esferas. Sin embargo, el equipo encontró las esferas en dos estrellas de la constelación de Corona Boreal que contienen una gran cantidad de hidrógeno.
Este descubrimiento se une a otro realizado el pasado año por científicos del Instituto de Astrofísica de Canarias, que localizaron las esferas alrededor de tres estrellas moribundas similares al Sol en nuestra Vía Láctea. Estas nebulosas también son ricas en hidrógeno. Juntos, estos resultados defienden que los fullerenos son mucho más abundantes de lo que se creía.
Estas observaciones son importantes, porque cambian nuestra comprensión de cómo se forman las «buckybolas». Los científicos creen que pueden actuar como «jaulas» para capturar a otros átomos y moléculas. Algunas teorías las apuntan como las responsables de haber llevado a la Tierra las sustancias que hacen posible la vida.
Asignatura: EES.
Alumno: Pedro Jose Contreras Urbina
Fuente: http://www.abc.es/20110303/ciencia/abci-buckybolas-posible-origen-vida-201103031139.html

j. de jorge / madrid
Día 03/03/2011 - 20.05hComentarios
IAC.Recreación artística de las «buckybolas» alrededor de la estrella R Coronae Borealis rica en hidrógeno El telescopio Spitzer de la NASA descubrió el pasado julio en una nebulosa planetaria unas extrañas bolas espaciales llamadas «buckybolas», unas moléculas de carbono con forma de balón de fútbol nunca antes vistas en el espacio y que algunos científicos creen que podrían haber llevado la vida a la Tierra. Poco después, los investigadores descubrieron que el hallazgo no era tan extraordinario, y que estas esferas se encontraban en distintas zonas de la Vía Láctea y cerca de otra galaxia cercana, lugares donde jamás se creía que podrían ser encontradas. Ahora, una nueva investigación viene a confirmar que las diminutas bolas son mucho más comunes en el espacio de lo que se creía. En efecto, no solo aparecen en raros ambientes pobres en hidrógeno, como se ha especulado durante décadas, sino también en los que son ricos en este elemento. El estudio aparece publicado en la revista Astrophysical Journal.
Las «buckybolas», también llamadas fullerenos, son moléculas que constan de 60 átomos de carbono unidos. Su nombre se debe a su parecido a las cúpulas geodésicas del arquitecto Buckminster Fuler, como las que se encuentran en la entrada del parque temático Epcot de Disney, en Orlando, Florida (EE.UU.). Fueron descubiertas por primera vez en un laboratorio hace 25 años y son muy comunes en el hollín de las velas y en las capas de rocas y meteoritos. El pasado julio se confirmó su existencia en el espacio.
Comunes y abundantes
Ahora, investigadores del Observatorio McDonald de la Universidad de Texas en Austin muestran que la presencia de estas diminutas esferas en el espacio es de lo más común. Los fullerenos «no solo aparecen en ambientes muy pobres en hidrógeno, como antes se pensaba, sino que también existen en ambientes muy ricos» en este elemento, explica David L. Lambert, responsable de la investigación. Hasta hace bien poco, se creía que el hidrógeno inhibía la formación de las «buckybolas», ya que contaminaría el carbono provocando que se formasen cadenas y otras estructuras en lugar de esferas. Sin embargo, el equipo encontró las esferas en dos estrellas de la constelación de Corona Boreal que contienen una gran cantidad de hidrógeno.
Este descubrimiento se une a otro realizado el pasado año por científicos del Instituto de Astrofísica de Canarias, que localizaron las esferas alrededor de tres estrellas moribundas similares al Sol en nuestra Vía Láctea. Estas nebulosas también son ricas en hidrógeno. Juntos, estos resultados defienden que los fullerenos son mucho más abundantes de lo que se creía.
Estas observaciones son importantes, porque cambian nuestra comprensión de cómo se forman las «buckybolas». Los científicos creen que pueden actuar como «jaulas» para capturar a otros átomos y moléculas. Algunas teorías las apuntan como las responsables de haber llevado a la Tierra las sustancias que hacen posible la vida.
Asignatura: EES.
Alumno: Pedro Jose Contreras Urbina
Fuente: http://www.abc.es/20110303/ciencia/abci-buckybolas-posible-origen-vida-201103031139.html
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




